martes, 15 de febrero de 2011

Sigue el camino de baldosas amarillas

Una de las mayores preocupaciones que tiene hoy en día el sistema educativo, es la pérdida de autoridad y de respeto del profesorado por parte de los alumnos y de los padres. Al parecer las nuevas generaciones se ven salpicadas por esta ola de conflictos y de ausencia de valores, donde el pez más grande se come al pequeño y los demás quedan relegados a la abstinencia.

La debilitación o ausencia de valores en nuestra sociedad ha hecho que, entre otros muchos aspectos, la figura del profesor se haya visto desprotegida y desvalorada ante la rebeldía de los más jóvenes y la sobreprotección de los padres. Ante ello, ¿qué debemos hacer?

La Xunta de Galicia ha realizado un proyecto de ley que supondría la conversión del profesorado en autoridades públicas y otras muchas restricciones hacia el alumnado que supondría un mayor control en la forma de comportamiento y de presencia en los centros educativos; a partir de medidas como el uniforme escolar o el derecho a requisar cualquier aparato electrónico.

La ley se ha propuesto con el fin de establecer un respaldo para aquellos profesores que se sientan desprotegidos ante la prepotencia (por denominarlo de algún modo) de los alumnos y de los padres. Con ella se intenta agilizar el proceso ante cualquier conflicto, para que no se tenga que llevar a los tribunales, así mejoraría la eficacia de aquellas denuncias que los profesores se vieran en la tesitura de realizar.

Por el lado contrario, observan esta ley con una clara connotación de un conservadurismo derechista que limita las libertades de los alumnos y dibuja una gran línea divisoria entre el profesor y el alumno, dificultando en gran medida la comunicación.

En el extremo opuesto a esta ley, nos hemos encontrado una escuela donde la máxima autoridad es el diálogo, donde el profesor se define como un agente de consenso, un guía, nunca una autoridad impositiva, aquella figura que guía y estimula el pensamiento propio; es “un apoyo entre apoyos”. Una escuela donde no haya ni prejuicios, ni diferencias.

Al parecer, hay bastantes diferencias entre la imagen del profesor su importancia y jerarquía dentro del aula. A mi parecer, entiendo que haya docentes que busquen un apoyo en las leyes para salvaguardar su posición, pero difícilmente creo que el respeto se gane ante las leyes, y si fuese así no creo que fuese un logro, sino todo lo contrario, porque demostraría que las personas somos incapaces de obrar adecuadamente en sociedad sino es porque una ley así lo impone. Por ello debemos atajar el problema desde dentro, desde la base del mismo, es decir, hay que tratar los conflictos más cotidianos, lo que se presentan con absoluta normalidad y sin apenas importancia. Lejos de aplicar un modelo punitivo, en el sólo se toman medidas inmediatas (el castigo) pero que no tratan el tema en profundidad, debemos de indagar y buscar otras soluciones antes de tomar decisiones drásticas (como es la ley gallega). Juan Carlos Torrego, propone el modelo integrado de resolución de conflictos que trata de, a través de distintos mecanismos, resolver cualquier conflicto en profundidad, a partir del diálogo y la comunicación.

A mi juicio, a pesar de que el modelo integrado pueda tener algunas dificultades a la hora de ponerse en práctica por la falta de tiempo y de personal adecuado e implicado en dicho proyecto, es una gran propuesta para ir acabando poco a poco con el problema del acoso escolar (entre los alumnos y entre alumnos y profesores).

Creo que proponer un ley que “inmunice” al profesor ante cualquier conflicto, no creo que vaya a paliar dicha vicisitud, sino todo lo contrario; el abismo entre el profesor-alumno engrandecería consideradamente.

Creo que no tiene ninguna lógica que por un lado la LOE intente mejorar la relación entre ambas partes y el diálogo, mientras que otras leyes y comportamientos promuevan todo lo contrario, ¿no sería da un paso hacia atrás?

Creo que uno de los grandes de los problemas de la educación en España es la falta de consenso de la teoría y la práctica, es decir, que si las leyes por las cuales nos debemos regir (la LOE en este caso) van hacia un dirección, todos las decisiones tomadas deben ir en la misma dirección y no de un modo opuesto.

En síntesis, creo que el modelo integrado de conflictos es el más apropiado para nuestro sistema, puesto que es el que va más encaminado al diálogo y participación de los alumnos, así como multitud de valores y comportamientos que desde las instituciones se intentan promover (responsabilidad de los actos, madurez, solidaridad…) y que difícilmente se puede llevar a la práctica si actuamos sólo en base a unas reglas impuestas y unos principios totalmente opuestos (jerarquía, castigo…). Por ello, la ley que ponga al docente como una autoridad pública, no tiene ningún sentido en un sistema donde se intente promover la igualdad y la comunicación.

¿Ficción o ...realidad?



Uno de los principales problemas que actualmente encontramos en diversas escuelas que preocupa tanto a los profesores como a la comunidad educativa son los problemas convivencia y de disciplina que conviven diariamente en los centros, como bien sabemos, que afectan a la vida cotidiana, como agresiones verbales entre compañeros, agresiones a las instalaciones del centro, exclusión social o falta de respeto hacia los profesores, incluso cuestiones de violencia extrema como el bullying.

Debido a problemas como estos y sobre todo la necesidad de crear en los centros educativos un ambiente de convivencia pacifico tanto en el trato entre los propios alumnos como el trato hacia los profesores, comunidades como Galicia ven la solución en aprobar la Ley De Convivencia, es decir esta ley tiene como fin generar un marco de convivencia que garantice el respeto en las aulas. Recoge las aspiraciones del profesorado de ver reconocida debidamente su función por la sociedad y los poderes públicos; además, estarán habilitados para requerir a los alumnos cualquier sustancia u objeto que porten y que no esté permitido por las normas del centro. Por otro lado, la Ley busca instaurar la corresponsabilidad de las familias a través de la participación, por lo que regulará también la consulta y la participación directa de las familias en el proceso educativo. Esta Ley aborda, por primera vez en el plano legislativo español, el tratamiento de situaciones de acoso escolar.
La Ley de Autoridad del Profesor pretende fomentar la consideración y el reconocimiento público que les corresponde a los docentes de acuerdo con su importante labor y facilitará que puedan ejercer sus funciones en un clima de orden, disciplina y respeto. También permitirá que las faltas que se cometan contra los maestros tengan una consideración más grave. Dicha Ley obliga a los alumnos a reparar los daños que causen, de forma intencionada o por negligencia, a las instalaciones, a los materiales del centro y a las pertenencias de otros miembros de la comunidad educativa, o a hacerse cargo del coste económico de su reparación. Asimismo, tendrán que restituir, en su caso, lo sustraído. Los padres o representantes legales asumirán la responsabilidad civil que les corresponda en estos casos. Del mismo modo, cuando los alumnos incurran en conductas tipificadas como agresión física o moral a los profesores, los compañeros o demás miembros de la comunidad educativa, deberán reparar el daño moral causado.
Atendiendo a los modelos de gestión de la convivencia, parece necesario dedicar un tiempo a realizar una reflexión educativa sobre los modos y sistemas que se siguen en los centros para tratar los conflictos de convivencia, y no aprobar leyes sin antes haber realizad dicho análisis y por lo tanto evitar sanciones y castigos que no lleguen a la resolución del conflicto entre las partes. Tal y como la nueva ley exige.


Podemos encontrar tres modelos de gestión de convivencia que analizaremos a continuación.

-El primero de ellos, es el modelo punitivo, actúa aplicando una sanción o corrección como medida principal, entre un conflicto entre dos o más personas, o una violación de la normativa del centro. Utiliza el castigo como principal recurso para la resolución de los conflictos.
El castigo está basado en una penalización hacia el agresor la cual actúa como una recompensa hacia el agredido o víctima.
El único dialogo que se puede llegar a producir en este modelo es forzado y limitado, ya que no trata el tema principal del conflicto ni existe un consenso entre las partes que lleve a una reconciliación entre estas.
- El segundo es el modelo relacional, que muestra interés por una relación directa entre víctima y agresor, para así solucionar los problemas de ambos y llegar a la reconciliación. La victima recibirá por parte del agresor compensación ya sea material, inmaterial o moral que a la vez libere la culpa del agresor y satisfaga a la víctima.(Dicha característica podemos obsérvala en la Ley de convivencia cuya finalidad única es que el “agresor” page por su daño, ya sea de una forma material o moral, pero con una diferencia importante, dicho modelo pretende resolver el conflicto interesándose por los implicados, intentado mediante el diálogo una solución y evitando los sentimientos de culpabilidad y de inseguridad que se muestran en el modelo anterior).
- Y por ultimo tenemos el modelo integrado, que trata de combinar las ventajas de las dos modalidades anteriores, corrigiendo sus limitaciones. Es integrado en un triple sentido:
Integrado en la medida en que supera las debilidades y limitaciones de los dos anteriores.
Integrado en las actividades de enseñanza-aprendizaje: aprender a convivir no implica sólo la gestión de la convivencia, significa adoptar decisiones de carácter preventivo en el núcleo de los procesos de enseñanza para que estos sean más significativos y permitan mayores cotas de éxito para todos.
Integrado en la cultura organizativa del centro.

El modelo integrado actúa en tres planos: la inserción del equipo de mediación y tratamiento de conflictos en la estructura del centro; la elaboración democrática de las normas y la creación en el centro de un “marco protector” que supone:
1)Cambios en el currículo escolar
2)La colaboración de las familias
3)Revisión del clima y de las interacciones del aula
4)El diseño y desarrollo de medidas organizativas directamente relacionadas con la mejora de convivencia.
5)La adopción de medidas que afronten la influencia del contexto social cercano del alumnado.
Las ventajas del modelo integrado radican en que hay una auténtica reparación de los daños en la medida en que favorece una reparación directa a la víctima y una liberación de la culpa al agresor. La víctima recibe la atención del profesor, de sus compañeros, de los alumnos ayudantes y del propio grupo.
Por otra parte, el encuentro y el diálogo facilitan la reconciliación entre los protagonistas. Dedica una atención especial a la mejora de la relación. Y por último, l a resolución se propicia porque el conflicto es abordado en profundidad. Los conflictos subyacentes pueden ser resueltos (de intereses, necesidades, valores o de relación). Se tratan las causas y no los síntomas. Las heridas se cierran, las relaciones se sanean y mejora la convivencia. Y todo ello ocurre bajo la autoridad democrática del centro educativo que interviene en el proceso. Además se favorece una moral autónoma en la medida en que las partes son protagonistas en la regulación de sus relaciones.

¿Acción...Reacción?

La convivencia escolar desde hace tiempo se ha convertido en uno de los principales problemas que se pueden encontrar en los centros educativos, tanto alumnos como profesores se ven afectados por dicho problema ocasionando malestar y afectando de una manera significativa al proceso de enseñanza aprendizaje, siendo necesario, la necesidad de un modelo de convivencia que cree un ambiente pacífico, actualizando valores fundamentales como la dignidad, el respeto, la justicia y la solidaridad. Para ello es necesario hacer un análisis en profundidad de los conflictos, para elaborar planteamientos que nos aporten claves para entender los problemas y los conflictos de convivencia, para así, una vez detectado el problema se puede solucionar de una manera adecuada.
Durante los últimos años, se ha incrementado ese malestar en la convivencia escolar, donde la violencia y la convivencia escolar han generado inseguridad y miedo, tanto en docentes como alumnos. Hablamos sobre todo de comportamientos y actitudes inapropiadas, para los que el centro educativo parece no tener respuestas, o al menos hasta ahora, donde el principal problema que ha generado sus ineficaces soluciones es que son ineficaces ya que no modifica y resuelve los conflictos, y no existe un modelo donde incida en la relación entre víctima y agresor.

Frente a esta respuesta, se está abriendo paso a una nueva forma de abordar estos problemas de convivencia en los centros educativos, es decir, la Mediación.
¿Pero qué es la mediación? ¿Y de qué manera favorece la resolución de los conflictos?
La mediación es un proceso voluntario en el que se brindan las personas afectadas (tanto víctima como agresor), la oportunidad de reunirse con una tercera persona neutral (el mediador), para hablar de su problema e intentar llegar a un acuerdo entre las partes.

Los principales principios que podemos encontrar son:

- Es un acto cooperativo.
- Se basa en un proceso de resolución de conflictos.
- Es voluntario.
- Se preocupa por las necesidades de las partes.
- Es confidencial.
- Neutralidad.
- Y sobre todo, no es un modelo punitivo, tal como se está actuando hasta ahora.
La implantación de este modelo en los centros educativos supone unas de las medidas más importantes para abordar de una manera eficaz, inteligente, participativa los conflictos.
El conflicto como sabemos, es algo inevitable entre los seres humanos, pero debemos de analizarlo y proponerlos solucionarlo evitando sobre todo la sanción sin haber hecho una reflexión sobre lo ocurrido.

Uno de los puntos clases en los que se base la mediación es el diálogo, es decir, la forma en las que se comunican las partes implicadas, ya que todo el esfuerzo de los mediadores va a centrarse en conseguir una comunicación, donde se escuchen, respeten el turno de palabra, y no se ataquen como hasta ahora podían haber hecho.

A continuación se analizarán las principales características del proceso de Mediación.

El mediador, deberá poseer habilidades necesarias como:

-Escucha activa, los mediadores deberán de escuchar a los implicados, facilitando el servicio de las partes en su empeño a llegar a un acuerdo,
Orientando y facilitando la comunicación entre las partes.
-Interés: El mediador debe mostrar interés por el problema tras haber escuchado las versiones de los hechos, preocupándose por cómo se han sentido.
- Favorecer el diálogo resumiendo y reorganizando lo dicho por los participantes, tanto los sentimientos mostrados como los hechos ocurridos.
-El lugar elegido para la sesión de mediación debe ofrecer las garantías de privacidad y comodidad necesarias para desarrollar una conversación donde aparecerán sentimientos e información confidencial
-Promover expresiones cercanas a los afectados para conseguir seguridad y confianza.
- Estructurar muy bien cada fase del proceso llegando a los objetivos que plantea cada una de ellas.
-Y sobre todo, uno de los principales puntos es ponerse en el lugar del otro, para que intenten comprender la situación más allá de sus visiones individuales.

Una vez mostrado las habilidades y principios que debe poseer un medidor, es importante analizar el proceso de mediación que se caracteriza por poseer 5 fases importantes, donde se promueve el diálogo para la solución de los conflictos existentes.

Fase Previa: Es la fase previa a la mediación para crear unas condiciones propicias y adecuadas para el acto comunicativo. El mediador debe tomar en esta fase la información mínima acerca de los involucrados y sobre la naturaleza del conflicto, para poder decidir, junto con el solicitante, cuándo, dónde y quienes participarán en la sesión de mediación.
1ª Fase. PRESENTACIÓN Y REGLAS DEL JUEGO: Se hace una presentación de las personas que se han reunido (tanto los mediadores como los afectados), y sobre todo, la creación de un ambiente adecuado, estableciendo las normas del proceso de mediación.
2ª Fase. CUÉNTAME: cada participante cuenta su versión de lo que ha ocurrido, siendo una fase de desahogo.
3ª Fase. ACLARAR EL PROBLEMA: se hacen preguntas a las partes y los mediadores intentan identificar los conflictos. Intenta que cada uno se ponga en el lugar del otro, para que ellos mismos analicen como se debe sentir la otra persona afectada.
4ª Fase. PROPONER SOLUCIONES: Fase de búsqueda de las mejores soluciones o alternativas y la posterior evaluación
5ª Fase. LLEGAR A UN ACUERDO: Se elabora un acuerdo definitivo y consensuado donde se evalúa la puesta en marcha de lo acordado. Se pregunta a las partes del conflicto cuales creen que son las soluciones para su resolución. Intentan que lleguen a un acuerdo.
Los mediadores elaboran un acuerdo con las propuestas, el cual tienen que firmar las dos partes.
Frente al conflicto, sea cual sea su naturaleza, hay una multiplicidad de posibilidades de reacción, tanto a nivel individual como colectivo, dándose las siguientes actitudes, según se acepte, evite o niegue el conflicto.
• Superación: se reconoce su existencia y hay voluntad de superarlo.
• Ventaja: se reconoce su existencia y se procura sacar provecho del mismo.
• Negación: se evita reconocer su existencia.
• Evasión: se reconoce su existencia, pero sin deseos de enfrentarse a él.
• Acomodación: se reconoce su existencia, pero se opta por no darle respuesta alguna.
• Arrogancia: se reconoce su existencia, pero se asume que la otra parte debe ceder.
• Agresividad: se combate con una respuesta hostil, violenta y/o militar.

La elección de una u otra modalidad al inicio del conflicto y los cambios de posición o actitud posterior, determinarán el proceso del conflicto y sus posibilidades de gestión o transformación. Cuando hay un reconocimiento del mismo por las partes implicadas, siempre será más fácil entrar en una vía negociadora, mientras que la actitud elusiva da pie a que se produzca un agravamiento de las tensiones latentes y, con ello, una escalada del conflicto. La acomodación puede suponer un aplazamiento de las hostilidades, pero no una resolución de las mismas. La arrogancia y la actitud belicista, por supuesto, desprecian cualquier posibilidad inicial de llegar a un diálogo que conduzca a un cese de las hostilidades.


La mediación no es sólo un método que aborda los conflictos de una manera educativa y eficaz , sino que al insertarse como un elemento más del proceso de enseñanza-aprendizaje genera toda una actuación preventiva cuyas consecuencias más visibles son:
- Reducción del número de sanciones y expulsiones.
- Disminución del número de conflictos y, por tanto, del tiempo dedicado a resolverlos.
- Contribuye a mejorar las relaciones interpersonales.
- Aumenta la capacidad de resolución de conflictos de forma no violenta.
- Contribuye a desarrollar las capacidades de diálogo y a la mejora de las habilidades comunicativas.

En definitiva, la mediación tiene unas peculiaridades que la destacan como una herramienta muy potente en la resolución de los conflictos ; además su práctica, dentro del modelo integrado de mejora de la convivencia, conlleva unos valores y procedimientos que educan en la paz y consolidad una actuación profundamente democrática y participativa al propiciar que las partes implicadas en el conflicto busquen ellas mismas posibles soluciones potenciando como un elemento fundamental la comunicación.

La mediación como medicina para los conflictos.

En los últimos años los problemas en las escuelas han aumentado en número, y no sirve con castigar a dos personas que se ha pegado, o expulsarlos, ya que con ello no se consiguen buenos resultados, los alumnos problemáticos son reincidentes y siempre vuelven a las andadas, a parte de esto, los castigos y las expulsiones son soluciones a corto plazo, pero a la larga pueden ocasionar nuevos problemas y más graves aún, porque estas medidas no sellan la paz entre las dos partes del conflicto. Surge aquí la figura del mediador y la importancia que tiene resolver los problemas de una forma pacífica y con personas que guían el proceso con el fin de solucionar la situación. El mediador no tiene el derecho de decir lo que las partes han de hacer, sino de favorecer el diálogo entre estas y recoger el acuerdo final al que han llegado las dos posturas. El proceso de mediación tiene unas fases que se han de seguir para alcanzar el éxito en la resolución del conflicto, son las siguientes:

  • Presentación y reglas: el mediador explicará a las dos partes como se va a llevar a cabo el proceso de mediación y como deben actuar para que el proceso sea más llevadero. Los implicados deben respetar el turno de palabra, estar calmados, entender lo que quiere decir el otro, etc.
  • Exposición de las partes: este es el momento en el que los implicados cuentan su versión del conflicto, han de hacerlo de forma clara y concisa para que lo entiendan tanto el mediador como la otra parte, también han de expresarse con respeto, sin importunar en ningún momento al otro implicado y sin interrumpirlo.
  • Aclarar el problema: el mediador, en este momento se encarga de contar a las dos partes de una forma entendible lo que ha pasado y las razones por las que cree que ha pasado, con el fin de hacer reflexionar a las partes para que busque una solución justa al problema.
  • Proponer soluciones: el mediador, después de haber escuchado a las dos partes propone una serie de posibles soluciones al problema, aunque los que tienen la última palabra son los implicados.
  • Acuerdo: tras un proceso de reflexión y diálogo, y después de haber elegido la mejor solución posible al problema, se establecen las condiciones para establecer la solución final.

Estos procesos de mediación buscan la mejora solución posible para el problema, y lo que es más importante, que no vuelva a suceder algo parecido.

Resolución de conflictos.

Uno de los principales obstáculos para conseguir un proceso de enseñanza-aprendizaje fructífero son los conflictos que surgen en los centros educativos. Conflictos que van desde peleas entre los alumnos, ya sean agresiones físicas como verbales, falta de respeto a los profesores, o incluso la exclusión social.

Hay numerosas propuestas para la erradicación de estos conflictos, pero no todas son igual de eficaces. En algunos lugares de nuestro país, se pretende instaurar una serie de leyes que sitúen al profesorado en una posición privilegiada, y que su testimonio tenga un gran peso a la hora de resolver los conflictos. Pero lo ideal sería que entre todos y mediante un proceso de diálogo, se establecieran una serie de normas de convivencia para los centros escolares, con el fin de mejorar la situación dentro de ellos, y favorecer los procesos de enseñanza. Pero una vez que se ha producido un conflicto, es decir, que no se ha podido evitar ni con la existencia de las normas de convivencia, lo principal pasa a ser la resolución del conflicto de la mejor manera posible. En el proceso de resolución de conflictos, debemos tener en cuenta 3 factores, reparación, reconciliación y resolución. Solo de esta manera se logrará acabar con el problema correctamente. Existen 3 modelos diferentes para la resolución de los problemas escolares.

Modelo punitivo: Este modelo se podría decir que es el más tradicional, el que ha existido toda la vida, y consisten en sancionar o castigar a la persona o loas personas que ha realizado un acto no permitido. Pero este modelo no es muy eficaz ya que no se produce una reconciliación de las partes en ningún momento, y por tanto tampoco se resuelve, ya que podría volver a ocurrir en cualquier momento.

Modelo relacional: En esta modelo se busca la relación directa entre las dos partes, que mediante un proceso de diálogo intentan solucionar el problema, en este caso la victima puede se indemnizada de alguna forma, mientras que el agresor alivia su sentimiento de culpa.

Modelo integrado: En este modelo se podría decir que la resolución del conflicto se realiza de forma ``oficial``, es decir, queda recogida de alguna manera en el centro educativo. Para ello hay que contar con un organismo de mediación entre los alumnos, en los cuales los mediadores guían el proceso de diálogo de las dos partes y luego reflejan el resultado de la mediación en forma de acuerdo que deberán cumplir las dos partes.

En algunos lugares de nuestro país, existen centros donde se acoge a los alumnos más problemáticos o notas académicas muy por debajo de sus posibilidades. Con estos alumnos se trabaja principalmente atendiendo a sus necesidades e intereses educativos. El fin de estos centros es devolver la normalidad a estos alumnos para que se reincorporen al sistema educativo.

De todo esto deducimos que el organismo más eficaz para la resolución de los problemas son las normas de convivencia y equipos de mediación.


Miguel López Martínez.

Mas soluciones útiles, menos soluciones drásticas.

Hoy en día, estamos cansados de ver como en los institutos y colegios, los alumnos son amonestados con partes y expulsiones del centro educativo que no influyen en que estos vuelvan a comentarlas. Antiguamente, este castigo hacia que el alumno se lo pensara dos veces antes de volver a cometer esa falta, pues no solo quedaba la amonestación en castigo en el colegio, si no que desde la familia el alumno era castigado, aunque esto no aseguraba que el alumno comprendiera lo malo de su comportamiento. Hoy en día, los partes y expulsiones no son más que incentivos para que el alumno amonestado tome represalias contra la otra parte del conflicto que provoco su amonestación.

Hoy en día, de una forma bastante útil y mucho más eficaz que un siempre castigo, se están proponiendo en uso un modelo de resolución de conflictos más comunicativo, en el cual a través del dialogo y de la ayuda de un mediador, los problemas entre dos partes (ya sea alumno-alumno o alumno-profesor) se solucionan de una manera más social, entendiendo ambas partes las diferentes posturas del conflicto y llegando a una solución común para los dos, sin quedar rencores ni aspectos sin tratar.

La figura del mediador no llevaría consigo el derecho a tomar decisiones en cuento a quien lleva razón o no, si no que únicamente ayudaría a llevar a cabo esa comunicación entre ambas partes para llegar a una solución final del conflicto justa, sin decantarse éste por ninguna de las dos partes debido a su opinión sobre el conflicto, dándoles la seguridad de que lo hablado en ese momento no saldrá se ahí y no se hará público, favoreciendo así a que ambas partes no tengan tapujos a la hora de expresar lo que sienten.
El mediador por lo tanto, tendrá que llevar a cabo las siguientes habilidades comunicativas en este modelo.

  • Escucha activa: El mediador tendrá que comprender lo que ambas partes quieren expresar y mostrárselo a la otra parte del conflicto en cada caso.
  • Interés: Tendrá que crear una relación de cordialidad entre los afectados.
  • Clarificar: Aclararan lo expresado por ambas partes, haciendo ver a cada una de ellas aspectos en los que no habían caído.
  • Parafrasear: Les harán ver que han comprendido lo que quieren decir y expresar, mediante la repetición de sus argumentos.
  • Resumir: Harán una agrupación y un resumen global de lo que expreso cada parte.
  • Reflejar: Harán que cada parte del conflicto vea los sentimientos del contrario.
  • Estructurar: deberán ser capaces de mantener una estructura organizada del conflicto.
  • Ponerse en lugar del otro: Tendrá que hacer ponerse a cada uno de ellos en el lugar del otro para que vean los sentimientos del contrario, lo que siente ante el conflicto.
  • Mensajes en primera persona: Invitar a los afectados a que expresen de una manera abierta lo que sienten, lo que piensan sobre el problema.

Este proceso, además, tendría una serie de pasos marcados, para un mejor desarrollo de éste.

  • Premeditación: El mediador informa a las distintas partes del conflicto las condiciones para llevar a cabo el proceso.
  • Presentación y Reglas del Juego: Los mediadores informan a las partes la forma por la cual se llevara a cabo la mediación y las reglas necesarias que han de cumplir para el buen funcionamiento de esta.
  • Cuéntame: Ambas partes expresan lo que sienten y su visión sobre el conflicto, siendo guiadas por el mediador para no desviarse del problema.
  • Aclarar el problema: Después de ambos testimonios, los mediadores intentan aclarar el problema para que tanto ellos como ambas partes del conflicto entiendan cual es el problema para cada uno.
  • Proponer soluciones: Cada una de las partes propone una solución al problema y después el mediador intenta con la ayuda de ambas partes, buscar una solución común para los dos, que beneficie a ambas partes.
  • Llegar a un acuerdo: Tras la propuesta de soluciones, se llega a un acurdo entre ambas partes y se redacta un documento en el que se hace efectivo el acuerdo, quedando reflejado la aprobación de ambos con sus firmas en el documento.
    Tras todo esto, ambos serán evaluados para confirmar el cumplimiento del acuerdo.

Vemos por lo tanto, que este es un método mediante el cual se pueden resolver los distintos problemas que puedan surgir en el ámbito escolar sin la necesidad de recurrir a medidas sancionarías, ya que además de solucionar el conflicto, se hace que las distintas partes entiendan lo negativo de su acción, evitando así posibles problemas, y enseñándoles de ésta manera que la mejor herramienta para arreglar cualquier conflicto es la comunicación.



¿ Mas mando conlleva mayor efectividad ?

Últimamente se habla del fracaso escolar de los jóvenes de nuestro país, poniendo como principal problema su comportamiento inapropiado y la falta de autoridad del profesor para la corrección de estos comportamientos, a lo cual se le está intentando dar solución con la instauración de una ley que convierta al profesor de nuevo en un “sheriff”, una figura de poder y de superioridad ante el alumno.

Pero la solución a este problema no pasa por dar más autoridad al profesor, si no hacer una serie de cambios en el sistema.

Estamos acostumbrados a un sistema Punitivo, en el cual, el alumno está sometido al aprendizaje de los conocimientos dictados por el profesor en el momento que crea oportuno, un sistema en el cual el profesor lleva el mando, y cualquier problema que sucede en la clase se resuelve mediante un castigo, tras el cual el alumno cree, en el mejor de los casos, que ha solventado su mala actuación, sin llegar en ningún momento a tener derecho a explicar el por qué de su acción ni a entender lo negativo de esta.

En mi opinión deberíamos de tomar un modelo más relacional o integrado, en el que el alumno tenga voz en ese proceso de aprendizaje y en el cual se mire mas por el aprendizaje de buenas maneras de comportamiento y de convivencia y no solo por el aprendizaje de conocimientos. En este sistema, el alumno aprende a resolver los problemas y todas las posibles situaciones a las que se enfrenta desde el consenso, utilizando el dialogo y el respeto como principal herramienta de interactuación, siendo esta herramienta también usada por el profesor en la relación con los alumnos para guiar a estos y enseñarles, no teniendo por tanto la necesidad de una ley que recalque su poder en las clases, pues con el uso de la conversación, el razonamiento y un tratamiento más personalizado a los alumnos; los problemas que pueda haber en clase pueden ser resueltos, como se demuestra en el colegio “O Pelouro”, en el cual, mediante la utilización de este sistema, niños que iban en la senda del fracaso escolar, han conseguido encauzar su camino y conseguir resultado excelentes.

Pero hay que destacar que toda esta solución anteriormente dicha, no funciona si no remamos todos en el mismo sentido, ya que el fracaso escolar no solo depende de los que sucede dentro de las escuelas, si no de los que sucede también fuera de ellas, ya que una mala educación por parte de los padres o una situación social inapropiada pueden también influir en un posible fracaso escolar, siendo necesario recalcar a toda la sociedad quela educación es tarea de todos, no solo de las escuelas.